La escena se repite más de lo que parece. Un deportista llega a consulta y cuenta la historia con cierta vergüenza: “Doctor, solo quería marcarme un poco más rápido”. No llegó por una lesión muscular ni por una molestia de rodilla. Llegó porque empezó con palpitaciones, ansiedad, falta de sueño, presión alta o una fatiga rara que no correspondía con su entrenamiento.
A veces el producto venía en un frasco con etiqueta de “investigación”. Otras veces era una “ayuda” recomendada en el gimnasio. En redes sociales se veía simple: antes y después, más músculo, menos grasa, más fuerza. Lo que casi nunca se muestra es el laboratorio alterado, la testosterona apagada, el colesterol deteriorado, el hígado inflamado, el corazón trabajando de más o la mente fuera de su eje.
Este artículo no está escrito para regañar. Está escrito para explicar. Los SARMs, los esteroides anabólicos y el clembuterol se usan en el deporte y en el gimnasio con la promesa de acelerar resultados. Pero en medicina del deporte la pregunta no es solo “¿funciona?”. La pregunta importante es: ¿qué costo puede tener y cómo se detecta a tiempo?
Una historia que se repite en consulta
Imagina a alguien que entrena bien. No es atleta profesional, pero sí constante. Va al gimnasio cinco o seis días por semana, cuida la comida y duerme lo mejor que puede. Después de meses de progreso lento, empieza a comparar su cuerpo con lo que ve en redes. Un video le dice que los SARMs son “más seguros que los esteroides”. Otro asegura que el clembuterol “solo ayuda a quemar grasa”. Alguien más le ofrece un ciclo “ligero” de anabólicos.
Al principio todo parece ir bien. Sube el peso en el press, baja la cintura, se ve más lleno. Luego aparecen detalles que se justifican fácil:
- “El insomnio es por entrenar tarde”.
- “La ansiedad es por el café”.
- “El acné es normal”.
- “La presión alta se me quita cuando baje la dosis”.
- “La libido baja es parte del proceso”.
- “El dolor en el pecho fue estrés”.
El problema es que el cuerpo no siempre avisa con un síntoma dramático. Muchas complicaciones empiezan en silencio. El colesterol HDL puede caer. La presión arterial puede subir. El eje hormonal puede apagarse. Las enzimas hepáticas pueden elevarse. En algunos casos aparecen arritmias, lesión hepática, infertilidad, depresión o dependencia [2–9].
Aquí es donde el acompañamiento médico cambia la conversación. No se trata de humillar a quien ya usó una sustancia. Se trata de escuchar, medir riesgos y tomar decisiones clínicas antes de que el problema crezca.
Qué son y por qué no son simples suplementos
Los esteroides anabólicos androgénicos son derivados de la testosterona o sustancias con efectos similares. Pueden tener usos médicos específicos, por ejemplo en ciertos casos de hipogonadismo, pérdida severa de masa muscular o enfermedades concretas. El problema aparece cuando se usan sin indicación médica, en dosis altas, combinados entre sí o durante periodos prolongados para cambiar el cuerpo o el rendimiento [2,3].
Los SARMs son moduladores selectivos del receptor androgénico. La idea farmacológica original era estimular músculo y hueso con menos efectos sobre otros tejidos. En la práctica recreativa, esa promesa se ha vendido como si fueran una alternativa limpia. La evidencia disponible no permite sostener esa tranquilidad. Hay reportes de lesión hepática, alteraciones hormonales, cambios en lípidos, lesión muscular y otros eventos adversos [8–11].
El clembuterol es un agonista beta-2. En algunos países ha tenido uso como broncodilatador o en medicina veterinaria. En el deporte y el fisicoculturismo se usa por su supuesto efecto para reducir grasa o preservar masa muscular. Pero su acción sobre el sistema nervioso y cardiovascular puede causar temblor, taquicardia, palpitaciones, hipopotasemia —potasio bajo—, alteraciones del electrocardiograma, lesión miocárdica y, en casos graves, rabdomiólisis [12–15].
Una regla práctica: que algo se venda en internet, en un gimnasio o con etiqueta de “suplemento” no significa que sea seguro. En un análisis publicado en JAMA sobre productos vendidos como SARMs por internet, solo 52% contenía uno o más SARMs; otros tenían sustancias distintas, dosis diferentes a la etiqueta o compuestos no declarados [10]. Eso vuelve muy difícil saber qué está entrando realmente al cuerpo.
Moduladores selectivos del receptor androgénico: riesgos que suelen omitirse
La frase más común es: “No son esteroides”. Es parcialmente cierta desde el punto de vista químico para muchos SARMs, pero puede ser engañosa desde el punto de vista clínico. Si una sustancia activa el receptor androgénico con intención anabólica, el cuerpo puede responder con cambios hormonales, hepáticos, metabólicos y cardiovasculares.
Los riesgos de los SARMs más relevantes para un deportista son:
- Supresión hormonal: baja de testosterona propia, reducción de LH y FSH, disminución de libido, disfunción sexual, fatiga y cambios del estado de ánimo.
- Alteración hepática: elevación de enzimas hepáticas, ictericia, orina oscura, comezón, dolor abdominal o lesión hepática inducida por fármacos.
- Cambios en lípidos: disminución del colesterol HDL, conocido como colesterol “protector”.
- Lesión muscular: se han descrito casos de rabdomiólisis en contextos de exposición a ciertos SARMs.
- Riesgo tendinoso: algunas revisiones recomiendan advertir sobre dolor tendinoso y rupturas, especialmente cuando se combina ganancia rápida de fuerza con tejidos que no se adaptan al mismo ritmo [8].
En consulta, una de las preguntas más importantes no es solo cuál SARM se usó, sino qué venía en el producto. Ostarine, ligandrol, testolone, andarine y otros nombres circulan con mucha facilidad, pero no siempre corresponden a lo que la etiqueta promete. Por eso los SARMs riesgos no se pueden valorar solo con lo que dice el frasco.
Esteroides anabólicos: efectos secundarios por dentro
Los esteroides efectos secundarios no se limitan a acné, caída de cabello o retención de líquido. Esos son los más visibles. Los más importantes suelen estar dentro.
A nivel hormonal, el uso externo de andrógenos puede apagar la producción propia de testosterona. En hombres esto puede causar disminución del tamaño testicular, infertilidad, baja de espermatozoides, disfunción sexual, ginecomastia y síntomas de hipogonadismo al suspender. En mujeres puede causar acné, aumento de vello, alteraciones menstruales, cambios en la voz y virilización, algunos de ellos potencialmente persistentes [2,3].
A nivel cardiovascular, los anabólicos riesgos incluyen presión arterial alta, caída del HDL, aumento de masa del ventrículo izquierdo, disfunción del corazón, arritmias, enfermedad coronaria temprana y eventos cardiovasculares. Estudios en usuarios de esteroides anabólicos han encontrado asociación con disfunción ventricular y aterosclerosis coronaria prematura; datos epidemiológicos recientes también reportan mayor riesgo cardiovascular en usuarios [5,6].
A nivel hepático, el riesgo es mayor con varios esteroides orales alquilados en posición 17-alfa. Pueden causar elevación de enzimas hepáticas, colestasis, ictericia y, en casos raros, tumores hepáticos o lesiones vasculares hepáticas [2,3].
A nivel psiquiátrico, no todos los usuarios presentan cambios graves, pero la literatura describe irritabilidad, ansiedad, insomnio, síntomas hipomaníacos, depresión al suspender, dependencia y, en personas vulnerables, cuadros más severos [7]. El punto clínico no es caricaturizar al usuario como “agresivo”, sino reconocer que las hormonas también afectan sueño, impulsividad, ánimo y toma de decisiones.
Clembuterol en el deporte: por qué el corazón puede pagar el costo
El clembuterol deporte se suele vender con una idea simple: “quema grasa”. El problema es que el cuerpo no lo vive como una herramienta estética, sino como un estímulo beta-adrenérgico potente. Dicho en palabras sencillas: acelera sistemas que no siempre conviene acelerar.
Los efectos reportados en intoxicación o uso indebido incluyen:
- Palpitaciones.
- Taquicardia.
- Temblor.
- Ansiedad o agitación.
- Dolor de pecho.
- Presión arterial alterada.
- Potasio bajo.
- Glucosa elevada.
- Cambios en el electrocardiograma.
- Elevación de troponina, un marcador de daño cardíaco.
- Elevación de creatina cinasa, un marcador de daño muscular [12,13].
Hay reportes de isquemia miocárdica, infarto tipo 2 por aumento de demanda del corazón y rabdomiólisis asociada a clembuterol y ejercicio [13–15]. Esto importa porque muchos usuarios lo combinan con entrenamiento intenso, restricción calórica, cafeína, deshidratación u otras sustancias. Esa mezcla puede volver impredecible la respuesta.
En medicina del deporte, una palpitación no se minimiza solo porque la persona “se ve sana”. Un cuerpo musculoso no garantiza un corazón protegido.
Riesgos médicos que conviene revisar por sistemas
Para que el tema sea más claro, conviene ordenar los riesgos por sistemas del cuerpo.
Corazón y vasos sanguíneos
Aquí se concentran algunas de las complicaciones más serias:
- Presión arterial alta.
- Colesterol HDL bajo.
- Aumento del grosor del músculo cardíaco.
- Arritmias.
- Dolor de pecho.
- Enfermedad coronaria temprana.
- Mayor riesgo de eventos cardiovasculares en usuarios de esteroides anabólicos [5,6].
Sistema hormonal y fertilidad
El eje hormonal funciona por señales. Cuando llega testosterona o una sustancia androgénica desde fuera, el cerebro puede interpretar que ya hay suficiente y reducir sus propias señales.
Puede aparecer:
- Testosterona baja al suspender.
- LH y FSH bajas.
- Baja de libido.
- Disfunción eréctil.
- Infertilidad.
- Alteraciones menstruales.
- Ginecomastia.
- Fatiga persistente [2].
Hígado
No todo dolor abdominal es hígado, y no toda elevación de enzimas significa daño grave. Pero con SARMs, esteroides orales o mezclas de origen incierto, hay que revisar.
Señales de alarma:
- Ojos amarillos.
- Orina oscura.
- Heces pálidas.
- Comezón intensa.
- Dolor en la parte superior derecha del abdomen.
- Náusea persistente.
- Cansancio fuera de proporción [9,11].
Salud mental y sueño
El sueño cambia el rendimiento, la recuperación y la conducta. Si una sustancia provoca insomnio, ansiedad o irritabilidad, no es un detalle menor.
Conviene poner atención a:
- Ansiedad nueva.
- Ataques de pánico.
- Irritabilidad marcada.
- Conductas impulsivas.
- Tristeza intensa al suspender.
- Pensamientos de hacerse daño.
- Uso repetido pese a consecuencias negativas [7].
Músculo, tendón y riñón
Cuando la fuerza sube rápido, el tendón no siempre alcanza a adaptarse. Además, sustancias estimulantes, deshidratación y ejercicio intenso pueden aumentar el riesgo de daño muscular.
Señales importantes:
- Dolor muscular intenso y generalizado.
- Debilidad marcada.
- Orina color té.
- Fiebre o mal estado general.
- Dolor tendinoso que progresa.
- Hinchazón o dolor en pantorrilla.
Qué dice la Lista Prohibida 2026 de la Agencia Mundial Antidopaje
Una revisión rápida de la Lista Prohibida 2026 de la Agencia Mundial Antidopaje es útil incluso para deportistas recreativos, porque ayuda a entender cómo se clasifican estas sustancias en el deporte organizado.
Puntos clave:
- Los agentes anabólicos están prohibidos en todo momento. Esto incluye esteroides anabólicos androgénicos y otras sustancias con efectos similares.
- La lista incluye moduladores selectivos del receptor androgénico, es decir, SARMs, dentro de los agentes anabólicos.
- El clembuterol aparece como agente anabólico prohibido.
- En 2026 se aclaró que los ésteres de esteroides prohibidos también están prohibidos. Esto importa porque muchas presentaciones de testosterona u otros anabólicos se venden como ésteres que modifican su duración en el cuerpo.
- La lista no es una lista cerrada: una sustancia puede estar prohibida aunque no aparezca con el nombre comercial exacto si pertenece a una categoría prohibida o tiene estructura o efecto biológico similar [1].
Para atletas federados, esto tiene implicaciones claras: no basta con preguntar “¿sale en antidopaje?”. También hay responsabilidad sobre lo que entra al cuerpo. Y para el deportista no federado, el mensaje médico sigue siendo importante: si una sustancia está prohibida por rendimiento y por riesgo, merece una conversación seria antes de usarla.
Qué evaluar en una consulta de medicina del deporte
Cuando alguien llega preocupado por SARMs, esteroides o clembuterol, la consulta no debería empezar con juicio. Debe empezar con información.
El Dr. Eduardo Rosales Nieto, desde la medicina del deporte en Tlaxcala, puede ayudar a ordenar el problema de forma clínica: qué se usó, cuánto tiempo, qué síntomas hay, qué antecedentes existen y qué estudios conviene solicitar. La meta es reducir daño, detectar complicaciones y acompañar la recuperación del entrenamiento y de la salud.
Según el caso, puede ser razonable valorar:
- Presión arterial y frecuencia cardíaca.
- Electrocardiograma si hay palpitaciones, dolor de pecho, falta de aire, desmayo o uso de estimulantes.
- Perfil de lípidos.
- Biometría hemática para revisar hemoglobina y hematocrito.
- Pruebas hepáticas: ALT, AST, GGT, fosfatasa alcalina y bilirrubinas.
- Función renal y examen general de orina.
- Creatina cinasa si hay dolor muscular intenso u orina oscura.
- Testosterona total, testosterona libre o calculada, LH, FSH, estradiol, prolactina y globulina fijadora de hormonas sexuales cuando hay datos de supresión hormonal.
- Seminograma si hay deseo de fertilidad.
- Evaluación de sueño, ansiedad, depresión y dependencia.
También conviene hablar del entrenamiento. Muchas veces el cuerpo no solo está respondiendo a una sustancia, sino a una mezcla de carga excesiva, poca recuperación, dieta restrictiva, deshidratación y presión estética.
Cómo salir del problema sin hacerlo más peligroso
Una de las situaciones más delicadas es cuando la persona intenta “arreglar” un ciclo con más sustancias. En redes se recomiendan tratamientos posciclo, antiestrogénicos, gonadotropinas, inhibidores de aromatasa, diuréticos, hormonas tiroideas o combinaciones que pueden empeorar el cuadro.
No hay una receta universal. La recuperación depende de:
- Qué sustancia se usó.
- Dosis y duración.
- Edad.
- Antecedentes cardiovasculares, hepáticos, hormonales o psiquiátricos.
- Síntomas actuales.
- Estudios de laboratorio.
- Si existe deseo de fertilidad.
- Si hay dependencia o miedo a perder los cambios físicos.
Se debe buscar atención urgente si aparece:
- Dolor de pecho.
- Falta de aire en reposo.
- Desmayo.
- Palpitaciones sostenidas.
- Debilidad severa.
- Orina color té.
- Ojos amarillos.
- Confusión.
- Ideas de hacerse daño.
- Dolor o hinchazón marcada en una pierna.
Salir del problema no significa abandonar el entrenamiento. Significa volver a ponerlo al servicio de la salud. En muchos casos se puede reconstruir fuerza, composición corporal y rendimiento con un plan médico, nutricional y de entrenamiento bien llevado. La diferencia es que el objetivo deja de ser solo verse mejor en pocas semanas y vuelve a ser poder entrenar durante años.
La conversación honesta con un médico del deporte puede ser incómoda al inicio, pero suele ser el primer paso para recuperar control. Y en temas como SARMs, esteroides y clembuterol, recuperar control vale más que cualquier cambio rápido que prometa una pantalla.
Aviso médico
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica individual. Si tienes dolor, síntomas persistentes, uso actual o previo de sustancias para rendimiento, alteraciones hormonales, síntomas cardiovasculares, cambios importantes del estado de ánimo o una condición médica, consulta con un profesional de salud.
Referencias
- World Anti-Doping Agency. The 2026 Prohibited List: International Standard. WADA; 2025. Effective 1 January 2026. Disponible en el sitio oficial de WADA.
- Anawalt BD. Diagnosis and Management of Anabolic Androgenic Steroid Use. J Clin Endocrinol Metab. 2019;104(7):2490-2500. doi:10.1210/jc.2018-01882. PMID:30753550.
- Albano GD, Amico F, Cocimano G, et al. Adverse Effects of Anabolic-Androgenic Steroids: A Literature Review. Healthcare (Basel). 2021;9(1):97. doi:10.3390/healthcare9010097. PMID:33477800.
- Hartgens F, Kuipers H. Effects of androgenic-anabolic steroids in athletes. Sports Med. 2004;34(8):513-554. doi:10.2165/00007256-200434080-00003. PMID:15248788.
- Baggish AL, Weiner RB, Kanayama G, et al. Cardiovascular Toxicity of Illicit Anabolic-Androgenic Steroid Use. Circulation. 2017;135(21):1991-2002. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.116.026945.
- Windfeld-Mathiasen J, et al. Cardiovascular Disease in Anabolic Androgenic Steroid Users. Circulation. 2025. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.124.071117. PMID:39945117.
- Kanayama G, Hudson JI, Pope HG Jr. Long-Term Psychiatric and Medical Consequences of Anabolic-Androgenic Steroid Abuse: A Looming Public Health Concern? Drug Alcohol Depend. 2008;98(1-2):1-12. doi:10.1016/j.drugalcdep.2008.05.004. PMID:18599224.
- Piacentino D, Kotzalidis GD, Del Casale A, et al. Anabolic-androgenic steroid use and psychopathology in athletes: A systematic review. Curr Neuropharmacol. 2015;13(1):101-121. doi:10.2174/1570159X13666141210222725. PMID:26074746.
- Vignali JD, Pak KC, Beverley HR, et al. Systematic Review of Safety of Selective Androgen Receptor Modulators in Healthy Adults: Implications for Recreational Users. J Xenobiot. 2023;13(2):218-236. doi:10.3390/jox13020017. PMID:37218811.
- Van Wagoner RM, Eichner A, Bhasin S, Deuster PA, Eichner D. Chemical Composition and Labeling of Substances Marketed as Selective Androgen Receptor Modulators and Sold via the Internet. JAMA. 2017;318(20):2004-2010. doi:10.1001/jama.2017.17069. PMID:29183075.
- Hoofnagle JH. Selective Androgen Receptor Modulators. LiverTox: Clinical and Research Information on Drug-Induced Liver Injury. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases; updated 2025. NCBI Bookshelf.
- Spiller HA, James KJ, Scholzen S, Borys DJ. A descriptive study of adverse events from clenbuterol misuse and abuse for weight loss and bodybuilding. Subst Abus. 2013;34(3):306-312. doi:10.1080/08897077.2013.772083. PMID:23844963.
- Barry AR, Graham MM. Case report and review of clenbuterol cardiac toxicity. J Cardiol Cases. 2013;8(4):131-133. doi:10.1016/j.jccase.2013.07.004. PMID:30546764.
- Grimmer NM, Gimbar RP, Bursua A, Patel M. Rhabdomyolysis Secondary to Clenbuterol Use and Exercise. J Emerg Med. 2016;50(2). doi:10.1016/j.jemermed.2015.09.006. PMID:26482831.
- Kataveni S, et al. Clenbuterol Abuse in Bodybuilding and Athletics: Unsupervised Use, Psychological Motivations, and Health Consequences. Cureus. 2025. PMID:40575216.
- AlShareef S, Gokarakonda SB, Marwaha R. Anabolic Steroid Use Disorder. StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; updated 2023. NCBI Bookshelf.
